jueves, 30 de abril de 2015

CULTIVOS NETAMENTE LEONESES: LA MENTA

El mercado actual demanda en una cantidad cada vez creciente plantas con propiedades fitoterapéuticas, es decir, aquellas cuyo consumo proporciona beneficios en salud. Esas plantas se han venido utilizando tradicionalmente como medicinas y sus propiedades están perfectamente documentadas no solo en la sabiduría popular sino también en infinidad de estudios farmacológicos, y sus extractos son usados en combinación con otros elementos en la farmacología convencional moderna.

Del amplísimo catálogo de especies disponibles, quiero destacar una que por su relevancia económica, por su singularidad histórica y por su singularidad geográfica, han supuesto un hito importante en la agricultura de la provincia de León. Estamos hablando de la menta.

ORIGEN
Cuando hablamos de la menta dentro de la agricultura hemos de distinguirla de la menta silvestre que se puede encontrar sin problemas en cualquier zona de ribera húmeda en zonas de media montaña. Variedades de menta hay muchas y distribuidas por todo el planeta, pero en León sucedió algo que es bastante desconocido por los propios leoneses.

Allá por el siglo XVIII los ingleses, auténticos expertos en el cultivo de hierbas aromáticas y creación de jardines y parques, buscaban una menta que tuviera un aroma lo suficientemente intenso y fuerte para ser usado no solo como infusión sino también para su uso en cocina o incluso repostería. Finalmente logran cultivar un híbrido entre la menta -concretamente la menta de agua o acuática- y la hierbabuena, pero con el problema que tienen casi todos los híbridos de que son estériles para reproducción por semillas. Además se planteó otro pequeño inconveniente para los ingleses y es que el clima británico no permitía su cultivo si no era con protecciones contra heladas y en cantidades y calidades más bien bajas.

En el siglo XIX, buscando lugares por Europa para su cultivo, la provincia de León reunía condiciones ideales para su implantación: clima cálido pero sin ser excesivamente caluroso, suelos húmedos pero no en exceso y de carácter más bien ácidos, abundancia de ríos y sin apenas presencia de vientos fuertes. Por eso desde el siglo XIX en la provincia de León se cultivó la menta como un cultivo de recurso fácil para los pequeños agricultores pues apenas requiere cuidados más que los básicos de cualquier otro, tiene pocas enfermedades y su multiplicación mediante estolones o rizomas lo hacía fácil de plantar y mantener en el tiempo.

EXPLOTACIÓN COMERCIAL
Casi toda esa menta se dedicaba a la exportación, incluso para la propia Inglaterra, que lo usaba para sus infusiones y para usarla en repostería como las pastillas de chocolate con crema de menta, una delicia para el paladar que se degustaba en el británico tea time. Sin embargo el consumo de esta hierba de modo interno apenas sí tenía alcance. Ni siquiera como planta fitopática, o al menos así parece atestiguarse en la medicina tradicional leonesa en la que apenas encontramos remedios elaborados con menta. Éste probablemente fuera uno de los motivos que ocasionó un problema que saldrá a la luz con el tiempo, la falta de industria.

Quien sí que le vió una gran rentabilidad comercial fue Valeriano Campesino, zamorano afincado desde muy joven en León y que concibió a la provincia leonesa como un gran solar en cuanto a producción de toda clase de plantas y hierbas medicinales cuyo consumo en las ciudades comenzaba a popularizarse a modo de infusiones o tés. A pesar de sus esfuerzos por promocionar el cultivo de la menta, con un éxito más o menos relativo, no logró sin embargo la otra baza más importante que sí logró con la introducción del lúpulo: tener una industria relacionada con el cultivo.
 
DECADENCIA Y OLVIDO
A finales de los años 70 y comienzos de los 80 del siglo XX la menta alcanza su máximo histórico en cuanto a superficies cultivadas en la provincia leonesa. Su decadencia comienza precisamente con la modernización que impuso necesariamente la inclusión del estado español dentro de la Unión Europea y el mercado global que se avecinaba. La menta, sin maquinaria, sin subvenciones y expuesta a un mercado muy variable en cuanto a precios, a lo que hay que sumar la aparición de enfermedades relacionadas con la humedad, hicieron que su cultivo fuera cada vez menos rentable. Valgan de ejemplo estas dos tablas:



superficie (ha)
producción (t)
rendimiento
(kg/ha)
1986
800
7.200
9.000
1987
350
4.200
12.000
1988
345
4.830
14.000
1989
310
3.751
12.100
1990
150
2.000
13.333
1991
48
960
20.000
1992
33
759
23.000
1993
33
92
2.788
1994
33
495
15.000
1995
27
621
23.000
1996
34
782
23.000
1997
31
744
24.000
1998
26
572
22.000
1999
26
572
22.000
2000
18
396
22.000
2001
51
1.122
22.000
2002
54
1.122
20.778
2003
44
968
22.000
2004
39
975
25.000
2005
32
33
1.031
2006
20
27
1.350
2007
45
642
14.267
2008
9
18
2.000
2009
29
58
2.000
2010
13
26
2.000
2011
11
22
2.000
2012
7
14
2.000
Tabla de elaboración propia. Fuente: Anuario de Estadística Agraria (Junta de Castilla y León). Anuario de Estadística (Ministerio de Agricultura) y Datos de Distribución de la Tierra y Estructura Ganadera de Región de Murcia
 
 

PRECIO PERCIBIDO (€/100 kg)
1986
14,08
1987
18,03
1988
20,43
1989
20,44
1990
16,52
1991
11,21
1992
15.02
1993
16,2
1994
17
1995
16,8
1996
28,0
1997
27,6
1998
27,6
1999
28,0
2000
28,0
2001
28,0
2002
19,0
2003
19,0
2004
19,0
2005
15,0
2006
14,1
2007
14,5
2008
15,5
2009
16
2010
18
2011
18
2012
18
Tabla de elaboración propia. Fuente: Anuario de Estadística (Ministerio de Agricultura) y datos de Junta de Castilla y León.  

Como vemos es justamente el año 1986 cuando comienza la decadencia de este cultivo, motivado precisamente por las causas antes referenciadas. Además la menta leonesa, curiosamente, es "dominada" en cuanto a mercados deventa y precios finales por productores sureños, especialmente de Murcia, y no por la escasa pero significativa industria de herboristería leonesa.

SU FUTURO
El futuro de la menta es incierto. La apertura hacia otros estados europeos del este con amplia tradición en el consumo y cultivo de plantas aromáticasa así como mercadso laborales con menores salarios, hacen que su producción a nivel industrial sea cuanto menos secundario para un agricultor. Aún así estamos hablando de 18 hectáreas en 2012, último año del que he podido tener estadística para la provinica de León, que es la productora casi en exclusiva de esta planta en el estado español. Ni siquiera la industria repostera, que podría ser altamente demandante de ella, la explota a niveles suficientes como para que repunte su demanda. Desde luego que las posibilidades de la menta, usando la imaginación, son muy amplias, como por ejemplo con la cecina. Aquí una receta que nos recomienda la IGP Cecina de León en la que usar la menta, según el restaurante astorgano Cuca La Vaina:
http://www.cecinadeleon.org/cecina-leon-aceite-menta/3-54-4-54.htm
Pero no por ello deja de ser un cultivo de muy fácil manejo, mejor conservación y, aunque no gran rentabilidad ni fácil colocación en el mercado, un recurso económico a tener en cuenta y en particular un símbolo de la agricultura leonesa.