martes, 21 de octubre de 2014

¿Está cambiando el clima leonés? (primera parte)

La climatología ha determinado no solo el tipo de cultivo e incluso la ganadería que el suelo leonés puede soportar, sino también las producciones y los rendimientos anuales de los mismos. Los avances técnicos en cuanto a mejora de semillas certificadas y las técnicas de regadío, así como los abonados químicos, han alterado estos índices que de otro modo serían completamente dependientes de los factores ambientales. Esto no quiere decir que el campo sea inmune al clima, pues le afecta seriamente con cuestiones como sequías, granizadas, heladas o periodos de fuertes lluvias que causan daños cuantiosos. 

Aunque la cuestión que más flota en el ambiente y no solo en el mundo rural es si el clima realmente está cambiando y hacia qué. Datos ecológicos como los anillos de troncos de árboles nos hablan de cómo ha podido evolucionar el clima en el tiempo, aunque sin datos precisos ni completamente fiables. El problema de las mediciones climáticas es que de modo efectivo y exacto se llevan haciendo de poco tiempo para acá, no en todas partes sino en algunas, y con medios no siempre adecuados. Esto se ha ido corrigiendo en especial en cuanto a la precisión, pues además en el caso leonés se da la paradoja de existir dos estaciones meteorológicas de primer orden en cuanto a tiempo y precisión. hablamos de las localizadas en La Virgen del Camino y en Matacán, coincidentes ambas con bases militares aéreas. Además ocupan posiciones extremas geográficamente por lo que pueden darnos una idea muy aproximada del conjunto del territorio.

En otras circunstancias, la presencia de tráfico aéreo hubiera alterado notablemente los resultados al aumentar significativamente la temperatura del entorno, los aeródromos leoneses desgraciadamente no han sabido despegar en cuanto a volumen de tráfico ni de pasajeros, con lo cual son válidos a estos efectos.

TEMPERATURAS
Los factores térmicos son el primer síntoma de que el clima de un lugar cambia. Y es sin embargo hoy día el factor más alterable y que distorsiona las lecturas. Se suele poner como ejemplo entre los negacionistas del cambio climático el caso de la ciudad de Phoenix (Arizona), que incrementó su temperatura hasta en 5º centígrados. La explicación era que la estación estaba en un aeropuerto que además es de los de mayor crecimiento de tráfico, baste recordar que Phoenix es una de las ciudades del llamado Sun Belt, región que experimenta los mayores crecimientos demográficos de Estados Unidos. Esto no sucede desgraciadamente (por lo del crecimiento) ni en Llión ni en Salamanca. En ambos casos al estar instaladas en aeródromos de origen militar, su cuidado y resultados nos proporciona datos más precisos que en otros lugares.



Como apreciamos en las gráficas, la temperatura media en ambas estaciones, si hacemos una línea de tendencia lineal sobre las temperaturas medias anuales, existe un ligero incremento de la temperatura, pequeño pero real, y mayor en el caso de Llión. Más interesante es si cabe si vemos la tendencia de las temperaturas máximas y mínimas y sus medias anuales:


Tanto en Llión como en Salamanca, existe un ligero enfriamiento en cuanto a las temperaturas máximas, si bien su media anual es ligeramente al alza en Salamanca y se mantiene en el caso de Llión con tendencia al enfriamiento.


La clave de esa subida de la temperatura media anual vemos en las mínimas que se corresponde con las mínimas absolutas registradas cada año. En el caso salmantino existe una diferencia  de más de 2º, mientras que en el leonés es de 1,8º. En ambos casos por tanto estamos hablando de una disminución en cuanto a las temperaturas extremas de invierno. Es significativo el caso salmantino, donde las heladas extremas se han ido reduciendo desde los extremos de -20ºC de 1963, hasta las mínimas más recientes de entorno a -9 a -10ºC.

HELADAS
Se definen las heladas como días en los que la temperatura atmosférica, medida a metro y medio sobre la superficie, es inferior a los 0ºC. Sus gráficas de los últimos 66 años arrojan más luz:


Es interesante el hecho contrapuesto de que mientras en Salamanca los días con heladas tienden a incrementarse, en León sucede lo contrario y en cifras muy similares ambas.

Por lo tanto, térmicamente bien se puede concluir que las temperaturas medias anuales tienen un ligero incremento de apenas medio grado respecto a 1940 (Llión) y 1945 (Salamanca), y que ese incremento de temperaturas tiene orígenes algo diferentes según el lugar: en Salamanca se identifica con el aumento de las temperaturas medias tanto máximas como mínimas, que se compensan con un mayor número de días de heladas. La tendencia podemos interpretarla, si se mantienen en el tiempo estos parámetros, como una evolución hacia temperaturas extremas aumentando los días de heladas y aumentando los días de calor.

En Llión es por un aumento generalizado de las temperaturas y reducción de las heladas, pero no hay aumento de las temperaturas máximas anuales, ni de las absolutas ni de las medias máximas, haciendo del clima de Llión algo más templado que a mediados del siglo XX. La tendencia sería que las temperaturas mínimas aumenten mientras que las máximas se reduzcan ligeramente, perdiéndose días de heladas.

lunes, 6 de octubre de 2014

Garbanzo Pico Pardal ¿mito o realidad?

desde el año 2010 se viene sucediendo una polémica agroalimentaria acerca de un garbanzo cultivado en la región leonesa de Maragatos y que se considera como una variedad autóctona. Hablamos del garbanzo Pico Pardal, usado muy profusamente en la gastronomía maragata tanto para el mítico cocido maragato como con otros platos tradicionales de garbanzos. Aquí una muestra tomada de la página abuenbocado.com.

El origen de la polémica surge cuando mayo de 2010 se crea la Asociación Promotora Pro Garbanzo Pico Pardal en Valdeviejas de mano de algunos entusiastas de la gastronomía maragata y restauradores. Su objetivo es reconocer como variedad propia este garbanzo y lograr algún etiquetado de calidad o incluso la denominación de origen. Su nacimiento promovió primeramente un debate sobre esta variedad. y lo que parecería una iniciativa loable en defensa de nuestra debilitada producción agraria, se ha ido convirtiendo en una agria polémica que en poco o nada favorece ni al garbanzo ni a la imagen de la gastronomía leonesa, y no por culpa de esta asociación.

El garbanzo pico Pardal es un tipo de garbanzo muy cultivado en Maragatos, especialmente en Valdeviejas y Castrillo de los Polvazares, del que se destacan algunas características como su piel mucho más fina y suave, textura cremosa y que requiere un proceso de cocción de menor tiempo, además de su tamaño más reducido y su forma redondeada con un pico en su base característico que es lo que le da el nombre. Estas son las características que se le suponen a esta variedad.

Una investigación del Departamento de Ingeniería Agraria y Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de León, efectuada ese mismo año de 2010, determinó que no existe una uniformidad fisiológica ni de composición nutricional que invite a creer que existe esa variedad al menos en un grado de uniformidad interna y a la vez de diferenciación frente al por ejemplo el pedrosillano. Esto no implicaba para nada rechazar su existencia, pues tanto la denominación como las características que se le otorgan ha sido reconocidas como tales históricamente y reflejados en la tradición gastronómica de la zona.

Si la polémica parecía poca aparece otra más seria: una conocida marca envasadora de legumbres, Luengo, registró la denominación Pico Pardal como marca comercial años antes, y reclama los derechos de uso y explotación de dicho nombre. A pesar de ese registro mercantil, existen otras envasadoras que ofrecen garbanzos etiquetados como Pico Pardal sin pagar canon alguno por el uso del nombre.

Nos encontramos con un hecho contradictorio en sí mismo pues es innegable que el garbanzo Pico Pardal existe en la tradición gastronómica desde hace siglos, pero a la vez ese garbanzo no parece corresponderse con una variedad muy en concreto sino a fenotipos pertenecientes al pedrosillano o incluso castellano e incluso mezclas. Legalmente, y es mi opinión, no creo ni acertado crear una marca comercial llamada del mismo modo, ni menos aún exigir derechos de explotación de la misma cuando ya existe en la tradición maragata desde tiempo atrás.

Exista o no el garbanzo Pico Pardal como variedad propia y definida, lo cierto es que el garbanzo maragato no es igual que el resto y eso cualquiera lo detecta enseguida. Es extremadamente suave en la boca, mantecoso, la piel a veces molesta ni se nota, y en la cocción es evidente que no tarda el mismo tiempo que el lechoso. Si en verdad se quiere trabajar en pro de esta denominación deberían de establecerse unos criterios de uniformidad y confirmar una variedad como propia que se prolongue en el tiempo.

Veremos cómo evoluciona el asunto, pero me temo que por ahora seguirá enfangado en pleitos y discusiones sin sentido.